La obesidad y nuestros hijos

Los dos hijos de Rosa pesan más de lo que deberían según su edad y su estatura. Rosa trabaja hasta tarde, y ellos quedan solos en casa después de la escuela. Después del trabajo, Rosa está demasiado cansada como para ir a la tienda a comprar frutas y verduras frescas para que los niños las coman como refrigerios. Además, de todos modos, sus hijos no las comerían. Ellos quieren comida chatarra. También se sientan frente a la computadora o el televisor cuando están en casa. Por eso, no hacen ejercicio de ningún tipo. Ella desea ayudarlos, pero ¿qué puede hacer? 

La obesidad (un sobrepeso extremo) es un problema para los niños de los Estados Unidos. Pero afecta a los niños latinos más que a los de cualquier otro grupo. La Fundación Robert Wood Johnson (Robert Wood Johnson Foundation) informa que alrededor del 40% de los niños latinos de 2 a 19 años tienen sobrepeso o son obesos. Los niños obesos tienen más probabilidades de tener enfermedades como asma, diabetes y enfermedad cardiaca durante toda su vida. 

El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y del Riñón (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, NIDDK) ofrece los siguientes consejos para ayudar a su hijo a mantener un peso saludable. 

¿Es mi hijo obeso?

Si usted considera que su hijo es obeso, consulte al médico de su hijo. Si su hijo es obeso, el médico puede sugerir formas de lograr que su hijo alcance un peso saludable. Le proporcionará información sobre alimentación saludable, actividad física y control del peso. También es posible que lo remitan a otros expertos en atención de la salud que pueden ayudar a los niños con sobrepeso.

No someta a su hijo a una dieta para bajar de peso a menos que un médico le indique hacerlo. Si los niños no comen en cantidad suficiente, es posible que no crezcan ni aprendan tan bien como deberían.

Escuche y demuestre que le importa

Los sentimientos de los niños respecto de sí mismos a menudo se basan en lo que ellos creen que sus padres piensan de ellos. Dígale a su hijo que lo quiere y que es especial e importante. Escuche las inquietudes de su hijo con respecto a su peso. Muéstrele que lo comprende e incentívelo a intentar realizar cambios saludables. 

Una dieta saludable comienza por usted

Usted puede fomentar hábitos alimentarios saludables mediante las siguientes medidas:

  • Compre y sirva más frutas y verduras (frescas, congeladas, enlatadas o desecadas). Deje que su hijo las elija en la tienda.
  • No compre sodas ni refrigerios con alto contenido de grasas ni con alto contenido calórico, como papas fritas, galletas dulces y dulces. Está bien comer estos refrigerios una vez cada tanto, pero usted debe ofrecer refrigerios saludables con más frecuencia.
  • Asegúrese de que su hijo tome el desayuno todos los días. El desayuno le brinda a su hijo la energía que necesita para escuchar y aprender en la escuela. Saltar el desayuno puede dejar a su hijo con hambre, hacerlo sentir cansado y tener antojos de alimentos menos saludables.
  • Compre comida rápida con menos frecuencia. Cuando vaya a un restaurante de comida rápida, trate de que su familia elija opciones más saludables, como ensaladas con aderezos con bajo contenido de grasas o sándwiches pequeños sin queso ni mayonesa.
  • Ofrézcale a su hijo agua o leche con bajo contenido de grasas con más frecuencia que jugo de fruta. La leche con bajo contenido de grasas y los productos lácteos son importantes para el desarrollo de su hijo.
  • Limite la cantidad de grasas en la dieta de su familia. En cambio, obtenga la mayor cantidad de grasas del pescado, de aceites vegetales, de frutos secos y de semillas.
  • Coman juntos, en familia. Compartir las comidas ayuda a los niños a aprender a disfrutar diferentes alimentos.
  • Sirva los alimentos nuevos más de una vez. Algunos niños necesitarán que les sirvan un nuevo alimento 10 veces o más para comerlo.
  • Procure no usar el alimento como recompensa. Prometer el postre si un niño come sus verduras, por ejemplo, indica que usted cree que las verduras son menos valiosas que el postre. Los niños tienden a rechazar los alimentos que consideran menos valiosos.
  • Sirva porciones más pequeñas. Comience con porciones pequeñas y deje que su hijo le pida más si sigue teniendo hambre.
  • Contrarreste los trucos de marketing de los alimentos con alto contenido de grasas/azúcar. Por lo general, estos productos están asociados con personajes de dibujos animados, ofrecen juguetes gratuitos y vienen en envoltorios brillantes. Hable con su hijo acerca de la importancia de las frutas, las verduras, los granos integrales y otros alimentos saludables; incluso si estos alimentos no se publicitan a menudo en la televisión ni en las tiendas.

Ponga a sus hijos en movimiento

Los niños necesitan alrededor de una hora de ejercicio al día, pero no es necesario que lo hagan todo de una vez. Varios períodos cortos de 10 minutos o, incluso, de 5 minutos de actividad durante el día son igualmente buenos. Si sus hijos no están acostumbrados a hacer actividad física, aliéntelos a comenzar con lo que puedan y aumente la actividad progresivamente hasta 60 minutos al día. Las actividades físicas DIVERTIDAS que los niños eligen realizar por sí mismos a menudo son las mejores.

Recuerde, el cuerpo de un preadolescente no está preparado para realizar actividad física similar a la de un adulto. No haga que su hijo salga a trotar durante mucho tiempo, use una bicicleta de ejercicios ni un caminador mecánico, ni le haga levantar mucho peso.

A continuación, le indicamos algunos consejos para ayudar a su hijo a estar en movimiento todos los días:

  • Dé un buen ejemplo. Si su hijo ve que usted es una persona que realiza actividad física y que se divierte haciéndola, es más probable que haga actividad durante toda su vida.
  • Haga que su hijo participe en un equipo o en una clase de deportes en la escuela o en el centro de recreación local.
  • Respete las necesidades de su hijo. Si su hijo no quiere hacer deportes en la escuela, ayúdelo a hacer otras actividades divertidas, como jugar al pilla pilla, saltar la soga o bailar al compás de su música favorita.
  • Hagan actividad juntos, en familia. Asigne tareas activas, como tender las camas, lavar el automóvil o pasar la aspiradora. Planifique una visita familiar al zoológico, un paseo en bicicleta, caminatas en un parque local.

Apáguelos

Establezca límites respecto de la cantidad de tiempo durante el cual su familia mira televisión, juega con videojuegos y está frente a la computadora. Haga que su hijo se levante y se mueva durante las pausas. No permita que su hijo coma refrigerios cuando el televisor esté encendido. 

Sea un ejemplo

Los niños a menudo copian lo que ven. Elija alimentos saludables y actividades para usted mismo. Sus hijos aprenderán a seguir hábitos saludables que duran toda la vida. 

Haga clic en los enlaces a continuación para obtener más información. 

Fuentes

Overweight and Obesity in Latino Youth (Sobrepeso y obesidad en los jóvenes latinos), hoja de datos de Leadership for Healthy Communities, febrero de 2009

Cómo ayudar a su hijo: Consejos para padres, la Red de Información sobre el Control de Peso (Weight-control Information Network, WIN) es un servicio del Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y del Riñón (NIDDK) de los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health)

 “Help Your Child Grow Up Healthy and Strong” (Ayude a su hijo a crecer sano y fuerte), Publicación, Oficina de Salud de las Minorías (Office of Minority Health)http://www.smallstep.gov/pdf/helpyourchildgrowuphealthyandstrong.pdf

 “Kids In Charge of Kalories”, Healthy Habits for Children, Anthem Health Plans http://www.kickprogram.com/index.aspx 

Esta información tiene fines educativos únicamente. No constituye asesoramiento médico. Consulte a su médico para obtener consejos acerca de los cambios que puedan afectar su salud. 

Revisado por:

Richard L. Lane MD, Director Médico Gerente, KY

Lynette Cooper RN CMCN, Especialista Legal Sénior